Un gerente no puede predecir el futuro de su empresa. Pero la mejor forma de anticiparse al mismo, es creándolo. Veamos.
Usted va a contraer matrimonio, busca papel y lápiz y, junto a su pareja, fija fecha, música, invitados, comida. Eso es planificación estratégica en gerencia. Mientras que la prospectiva estratégica es el análisis de lo futurible, es otra técnica gerencial que le permite al gerente ideal, esclarecer cómo debería ser su accionar, en otras palabras, como debería ser la novia para casarse. Anticiparse.
Y es que el tema de la buena elección, tiene que ver más con lo acertado en la formulación de preguntas que con la elección en sí. ¿Será la novia ideal o era aquella? Y ese análisis está en el futuro, realizado antes de que pase o pueda suceder. La estrategia es la clarividencia de algo, y la prospectiva es la anticipación a la acción de ese algo.
Es bueno recordar, y más en momentos de pandemia y crisis empresariales, que desde hace 14 millones de años de evolución el hombre ha buscado adaptarse al medio para sobrevivir. Charles Darwin lo llamaba selección natural, donde las descendencias de las razas se van modificando, cambiando y dan origen a otras para seguir viviendo. En esos tiempos el hombre buscaba proteger a sus hijos del ambiente, construía refugios, cazaba. Armaba estrategias para seguir hacia el futuro.

Luego, hace 10 mil años ese mismo hombre hace selección artificial: manipula plantas para la agricultura surgiendo el arroz, el trigo. Sigue adaptándose. Crea nuevos mercados.
Es decir, desde siempre ha sobrevivido no el más fuerte sino «el más apto”. Y ese hombre que lucha por tener los recursos para sobrevivir, busca en cada acción aplicar su instinto de conservación.
Pero cuando no hay recursos suficientes o la adversidad apremia, covid–19 incluido, ese hombre compite para obtener lo que necesita y con ello se genera el conflicto. Allí nace la naturaleza competitiva del ser humano.
Más cerca, hace 6000 años con el comienzo de la escritura el hombre, con sus dibujos en las cuevas, narraba sus experiencias para que las generaciones futuras mejoraran, allí nace la inteligencia humana, siempre en aras de anticiparse para mirar el futuro.

Es decir, la gerencia no solo está vinculada en lo que está pasando sino en lo futurible, en lo que puede pasar. Está en el gen del ser humano, del gerente, y hablarlo en la adversidad de una pandemia, en una inmovilización por el peligro al igual que nuestros antepasados, es una forma de prepararse, anticiparse, de gerenciar.
Y sí, un tema extraño, hablar del futuro de las empresas en medio de flexibilización y radicalización de los días por tema covid-19 y más cuando algunas están cerradas y existe en algunos sectores comerciales una parálisis casi total.
Pero como ya sabemos el gerente ideal, es ese que es capaz de comprender las nuevas reglas de juego, la nueva normalidad y poseer una visión global del negocio, pero lo más importante saber dónde y cuándo utilizar las herramientas, como son, que ofrecen, es decir, conocer la medicina que pretende recetar. Y en tiempos de pandemia, y post pandemia, la prospectiva estrategia es una herramienta que puede ayudar a diseñar los pasos siguientes en la nueva normalidad. Ahora bien, una empresa puede planificar (tomar el futuro en consideración) sin comprometerse con una planificación (un proceso formal). Pero, incluso, aunque se produzcan planes, lo que se pone en cuestión es la manera cómo éstos se aplican.

Me explico, el gerente ideal, ese de hoy que desea organizarse en plena pandemia, más allá de la planificación, debe tomar en cuenta la cultura y la identidad de la empresa, pues en este momento, las palancas del desarrollo futuro de la empresa no solo son racionales sino emocionales, ligadas al comportamiento de su gente, los compradores y sus nuevas prioridades.
Es decir, amigo gerente, no solo es deber en estas horas de pandemia pensar en la anticipación estratégica, sino involucrar a la empresa en el nuevo camino, aclaro, la gerencia es el arte de poner la empresa al servicio de la estrategia. Y el gerente no constituye una estrategia, ésta condiciona al mismo, que supone unos objetivos y unas tácticas asociadas, es decir, el gerente ideal no busca protagonismo en medio de las crisis, solo resolver y encaminar.
Entonces, la estrategia refleja la acción de una empresa sobre su entorno y la “reflexión” hecha sobre esa acción. Por ello el tema futuro no solo es necesario pensarlo sino hablarlo en la empresa. Otra tarea.
Ahora bien, la decisión estratégica de reflexionar sobre el futuro de la empresa puede poner en tela de juicio a la misma, en lo referente a su existencia, el área de sus actividades principales, sus debilidades. No se puede escurrir ese bulto y, en pandemia, es necesario hacerlo. Hablar donde se cree se está en este momento.
Sin embargo, la prudencia y el buen sentido se imponen no solo para delimitar los riesgos sino las oportunidades que surgen ante la gran decisión de cerrar, pausar, cambiar de modelo, la cual muchas veces se vuelve menos probable a medida que se van tomando pequeñas decisiones.